4:20 Tiempo de break y negocios.

Esta semana se celebró el Niagara Falls 420 Expo. Una exposición única en su tipo, una feria dedicada 100% a la marihuana y la comunidad que la representa. Entonces imagínense una sala llena de expositores que hablan de cómo el cannabis es usado en la coctelería, la gastronomía, las infusiones y por supuesto los accesorios y maneras de fumarla.

Además de eso, hay seminarios sobre cómo sembrar y cultivar correctamente las semillas en la comodidad del jardín y oportunidades de comprar acciones en Canopy Growth, una empresa dedicada tanto a la medicina como a la distribución recreativa de cannabis en todo el territorio canadiense.

Ahora, ustedes dirán, cómo es posible tanta maravilla. Cómo es posible que en Canadá uno pueda comprar marihuana y los accesorios que lo acompañan, mientras que en Colombia el policía me va sacando el bolillo a una cuadra de distancia.

El origen.

Dice la leyenda que en el otoño de 1971, Dave Reddix y sus amigos, entonces adolescentes de la escuela San Rafael, se encontraron un mapa dibujado a mano que supuestamente marcaba el lugar donde había un cultivo gigantesco de marihuana.

Los amigos, que se llamaban a sí mismos “los Waldos”, se prepararon con morrales, sogas, linternas y muchos, muchos cueros de papel y a las 4:20 de la tarde, luego de terminadas las clases, salieron en busca de su tesoro. Nunca lo encontraron, lo que es una pena, pero la aventura les caló tan hondo que siguieron usando el número como un código privado para hacer el llamado a armar un cigarrillo.

El término se viralizó entre los amigos, de voz en voz, y se extendió como una referencia secreta al cannabis. Luego la banda de rock “The greatful dead” empezó a explicar el origen del 420 y en 1990, Steve Bloom, el editor de la revista High times leyó la historia y comenzó a difundirlo, al punto que las reuniones editoriales de la revista se hacían a las 4:20 de la tarde.

Así el código llegó a los oídos de fumadores en todo Estados Unidos y de ahí se globalizó a todo el mundo, convirtiéndose en un símbolo de la lucha por la legalización y el uso libre del cannabis.

Canadá Peace and Love

El octubre pasado, el gobierno liberal de Justin Trudeau cumplió una de sus promesas de campaña: legalizar el uso recreativo de la marihuana en todo el territorio nacional, lo que convirtió al país del norte en el segundo en el mundo después de Uruguay y el primero de los G20 en considerar que la mejor manera de luchar contra las organizaciones criminales distribuidoras de drogas, es regularizar el consumo para así atacar sus arcas económicas.

Tanto así, que la empresa privada Canopy Growth creció un 448% sus ganancias anuales y entró a cotizar en la bolsa.

Marcas que nacen de la oportunidad.

También Snoop Dogg sacó su propia marca incursionando en el mercado del cannabis. Leaf by Snoop ofreció distintas variantes y cueros en cáñamo para ofrecer al público. Pero más allá de lo divertido que suena experimentar una jornada en la que solo se hable de marihuana, lo cierto es que la medida ha generado una cantidad de iniciativas empresariales que abarcan el entretenimiento, claro, pero también atraviesan la medicina e incluso la industria papelera. Empresas como Living Tree Paper y Greenfield Paper Company quieren cultivar cáñamo a niveles industriales. El cáñamo es un tipo de planta de cannabis que requiere un proceso menos invasivo para convertirlo en papel y que es mucho más sencillo de reemplazar que la madera. El cáñamo fue estigmatizado, sin embargo, por su familiaridad con el cannabis sativa, aun cuando sus niveles de THC son mucho menores.

Laboratorios como Canadawide Scientific y Canadian Cannabis Rx Consultants también han invertido en investigaciones para usar el cannabis en medicamentos de uso prescriptivo y otras de uso recreativo.

Incluso empresas alternativas como Puff Puff Paint ofrecen sus terapias de arte y cannabis a instituciones dedicadas a la rehabilitación por distintas dolencias físicas y psicológicas.

Hubo una época en la que el licor fue prohibido en los estados de la unión norteamericana. En los 13 años que duró la medida, nacieron muchas mafias que se aprovechaban del tráfico de whisky y otras bebidas alcohólicas. Hoy en día aún se combaten y se viven las consecuencias de que dichas organizaciones al margen de la ley pudieran lucrarse con este modelo de restricción. La industria licorera es una de las más rentables y genera millones de empleos en el mundo. La pregunta que nosotros nos hacemos es: ¿algún día la marihuana será también un producto que pueda generar cambios positivos en la sociedad? Si en lugar de combatirla como a una hidra de mil cabezas, y se regulariza para dar la oportunidad de generar nuevas empresas y emprendimientos dentro del margen de la ley.

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